Peggy Guggenheim: La Mecenas que lo Arriesgó Todo por el Arte Moderno
- ACCO

- 12 jul 2025
- 3 Min. de lectura
Cuando se escucha el apellido Guggenheim, la mente suele volar a los icónicos museos. Pero una de las figuras más rebeldes y cruciales de esta dinastía eligió un camino propio: Peggy Guggenheim. Su historia no es la de una heredera pasiva, sino la de una mecenas apasionada que usó su fortuna e intuición para proteger y promover a la vanguardia en el momento más crítico del siglo XX.

La Misión: "Comprar un cuadro al día" en un Continente en Llamas
La frase "comprar un cuadro al día" puede sonar a una hipérbole de la riqueza, pero nació de una urgencia real. Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, con los nazis avanzando sobre Francia, Peggy se encontraba en París y se embarcó en una misión casi demencial: usar su lista de los artistas más importantes de la vanguardia (creada por el historiador Herbert Read) para comprar sus obras y salvarlas de una posible destrucción o saqueo.
En un periodo frenético entre 1939 y 1940, justo antes de la caída de París, adquirió una cantidad asombrosa de piezas maestras. Compró obras de Constantin Brancusi, Georges Braque, Salvador Dalí, Max Ernst (con quien se casaría más tarde), Piet Mondrian y Fernand Léger, entre muchos otros. Fue en este contexto de urgencia histórica que su colección fundamental tomó forma.
"Art of This Century": Una Galería para el Futuro
En 1942, de vuelta en Nueva York, Peggy abrió su legendaria galería, "Art of This Century". No era un simple espacio de venta; era un manifiesto, con un diseño interior revolucionario que se convirtió en el punto de encuentro de los surrealistas exiliados y la joven vanguardia neoyorquina, creando un puente entre dos mundos.
La Gran Apuesta: Jackson Pollock (y el Rol de Lee Krasner)
El corazón de su legado como descubridora reside en su apuesta por Jackson Pollock. Y aquí, la historia tiene otra protagonista clave: la pintora Lee Krasner. Krasner, una artista respetada y ya parte de la vanguardia, fue quien insistió para que el influyente artista Piet Mondrian viera la obra de su entonces poco conocido esposo, Jackson Pollock. Mondrian quedó impresionado y le habló a Peggy sobre el inmenso talento de Pollock.
Fue a través de esta conexión que Peggy Guggenheim se fijó en él. Vio su genio en bruto y le ofreció un contrato con un estipendio mensual para que pudiera dedicarse exclusivamente a pintar.
El encargo más importante que le hizo fue la creación de un mural de dimensiones monumentales para la entrada de su apartamento en Manhattan. La obra, simplemente titulada "Mural" (1943), con sus casi 2.5 metros de alto y 6 de largo, fue la primera pieza a gran escala de Pollock. Este encargo no solo le dio la confianza, sino el espacio físico y mental para desarrollar la técnica de "goteo" que lo haría famoso. Fue, sin duda, "crucial en los inicios de la carrera de Jackson Pollock".
El Legado en Venecia
Tras la guerra, Peggy cerró su galería y se mudó a su amada Venecia, donde transformó su hogar, el Palazzo Venier dei Leoni en el Gran Canal, en uno de los museos de arte moderno más importantes del mundo, su regalo definitivo a la posteridad.
Peggy Guggenheim no solo coleccionó arte; lo vivió, lo amó y lo defendió. Su vida es la prueba de que una sola persona, con pasión, audacia y una red de conexiones, puede cambiar el curso de la historia del arte.
La historia de Peggy Guggenheim nos inspira a creer en el arte y en los artistas. ¿Conocías su rol fundamental en la carrera de Pollock y la importancia de Lee Krasner en esa conexión? Únete a la conversación en nuestras redes.








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