La Batalla por el Significado: Clement Greenberg vs. Harold Rosenberg
- ACCO

- 16 ago 2025
- 3 Min. de lectura
En Nueva York, durante la efervescencia de los años 50, el mundo del arte fue testigo del nacimiento de un movimiento radical que lo cambiaría todo: el Expresionismo Abstracto. Pero este nuevo arte, visceral y sin precedentes, necesitaba un lenguaje para ser explicado.
Dos hombres, dos críticos titanes, se erigieron como sus principales intérpretes, ofreciendo dos visiones del mundo tan opuestas como irreconciliables. De un lado, Clement Greenberg, el ojo formalista; del otro, Harold Rosenberg, la pluma existencialista.
Esta es la historia de su batalla por el significado del arte.
Visión 1: Clement Greenberg, el Ojo Formalista
Para Clement Greenberg, lo único que importaba era la obra en sí misma, despojada de cualquier anécdota, emoción o biografía. Creía que la misión del arte moderno era purificarse, deshacerse de todo lo que no le fuera esencial. En el caso de la pintura, su esencia era su planitud.
El arte, para Greenberg, no debía contar historias, sino ser una experiencia puramente óptica. El valor de una obra residía en cómo el artista utilizaba el color, la línea y la composición para afirmar la naturaleza bidimensional del lienzo. Una obra era "buena" si avanzaba en esta conversación sobre la forma y el medio.
El Ejemplo de Greenberg: Aunque inicialmente defendió a Pollock, su ideal se materializó en artistas como Helen Frankenthaler. En su obra Mountains and Sea (1952), Frankenthaler diluía la pintura para que se absorbiera directamente en el lienzo crudo. Para Greenberg, esto era la perfección: el color y la tela se convertían en una sola cosa, eliminando cualquier ilusión de profundidad. Era pura superficie, pura óptica.

Visión 2: Harold Rosenberg, la Pluma Existencialista
Harold Rosenberg tenía una visión diametralmente opuesta. Para él, el objeto final era secundario; lo que realmente importaba era el acto de su creación. En su famoso ensayo de 1952, acuñó el término que definiría la época: "Action Painting".
El lienzo, para Rosenberg, no era una superficie para una imagen, era una "arena para actuar". La pintura era la "huella" o el registro de un encuentro existencial, un drama físico y psicológico entre el artista y sus materiales. La obra de arte era un evento, no un objeto.
El Ejemplo de Rosenberg: Su teoría encontraba su encarnación perfecta en la obra de Willem de Kooning. Una pintura como Woman I (1950-52) es el testimonio de una lucha. Las pinceladas violentas, las capas de pintura raspadas y vueltas a aplicar, la figura deformada... todo en el lienzo es un registro visible del prolongado y tortuoso proceso de creación. La obra es la biografía del acto.

Clement Greenberg | Harold Rosenberg | |
¿Qué es la Obra de Arte? | Un objeto autónomo, una experiencia óptica. | El residuo de un evento, una biografía en acción. |
¿Quién es el Artista? | Un técnico que resuelve problemas formales. | Un héroe existencial que se enfrenta al lienzo. |
¿Cuál es el Rol del Crítico? | Un ojo entrenado que juzga la calidad formal. | Un intérprete que entiende el "vocabulario de la acción". |
¿Dónde Reside el Valor? | En la composición, el color y la planitud. | En el gesto, la energía y la autenticidad del acto. |
¿Por qué siguen importando?
El debate entre Greenberg y Rosenberg no es una reliquia histórica. Es la base de cómo hablamos de arte hoy. Sus visiones nos dieron dos formas de aproximarnos a una obra, especialmente a una abstracta.
Greenberg nos enseñó a MIRAR el arte, a apreciar su forma, su color y su composición con rigor. Rosenberg nos enseñó a SENTIR el acto detrás del arte, a conectar con la energía y la intención del creador. Gracias a su batalla, hoy tenemos un lenguaje más rico y complejo para nuestra propia conversación con las obras que nos mueven.








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